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ESCUELA de VUELO |
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DONDE VOLAMOS MAS... DONDE VOLAMOS MAS... DONDE VOLAMOS MAS... DONDE VOLAMOS MAS...
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Capítulo 1 El Equipo - El Físico - El Lugar - El Grupo |
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==DIAGRAMA
DE EQUIPO COMPLETO CON LEYENDAS==
_________________ Extradós (
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Estabilo
------------------------
Intradós
\ \
\ /
/ /
Suspentes
\ \
\ / /
/ Lo
primero que debemos aprender es a confiar en el material. Para ello es
imprescindible que esté en perfectas condiciones de vuelo. No cualquier
trapo sirve para volar. Nosotros debemos ser concientes de que volaremos
en una aeronave fabricada por ingenieros expertos, con el mejor material
que existe en el mercado y que tiene una vida útil limitada. También
ha sido testeada por pilotos de prueba profesionales y ha cumplido
ciertas normas de homologación y estandarización mundialmente
requeridas y aceptadas, respecto de su diseño, confección y
maniobrabilidad. Gracias a que es flexible podemos empacarla y
transportarla fácilmente. Pero no por ello nos vamos a olvidar de que
tiene un perfil de ala y que gracias a ello podemos visitar el cielo.
Entonces, si nuestra vida depende de ello, deberíamos revisar (o hacer
revisar) cada cien horas de uso:
En
caso de que nuestra aeronave requiera un ajuste y nosotros lo podamos
efectuar, una vez concluido, lo debemos hacer revisar siempre por
otro piloto. Esta es una regla que aplican los pilotos de planeador
cuando aterrizan fuera de campo y lo desarman para transportarlo en
carro devuelta al hangar. Una vez allí, uno dirige el ensamble (alas
con fuselaje, timón de profundidad, etc.) y cuando concluye su labor
llama a otro piloto para que revise los enganches y seguros. Si bien
nosotros no vamos a desarmar nada (espero), esta regla es aplicable a
cualquier retoque que efectuemos a los suspentes, comandos, vela o
silla. Sin
entrar en detalle, como en una Lista de Chequeos (ver Anexo 0), debemos
tomar conciencia de que lo que llevamos en la mochila lo tenemos que
cuidar y tratar con mucha delicadeza y brindarle nuestra mejor atención.
Como si fuéramos nosotros los que vamos a volar ... La
Instrucción También
debemos confiar en nosotros. Para lo cual es tan importante nuestra
salud como el realizar varios cursos y repetirlos las veces que
consideremos necesario (como cuando vemos una película más de una vez,
siempre descubrimos algo nuevo). El curso de Seguridad y Maniobras
Extremas es tan imprescindible como el curso de Iniciación, el de
Perfeccionamiento en vuelo, el de Dinámica, el de Térmicas, el de
Cross, el de Meteorología, el de Adaptación a la Montaña (si
aprendiste en el llano), el de Primeros Auxilios, el de Plegado de
Paracaídas, etc. Incluso aconsejo repetir el de Maniobras en cada
cambio de aeronave, pues es ahí donde se descubren los límites, lo que
verdaderamente hará nuestra vela fuera de su configuración normal (que
dicho sea de paso, no debería reaccionar distinto a lo informado en las
pruebas de homologación mencionadas más arriba). El realizar cursos
periódicamente nos mantiene en un alto grado de conocimiento,
entrenamiento y por lo tanto seguridad. En todas las disciplinas existen
distintas etapas de aprendizaje (Primario, Secundario, Terciario,
Universitario, Postgrado, Master, Seminario, Congreso, Investigación) y
en todas seremos aprendices en distinto grado. Pues bien, el
parapente no escapa a esta regla. Entonces, primero es lo primero y nos
dedicaremos ahora a estudiar lo que cualquier Piloto, que se merezca que
así lo llamen -no solamente porque haya obtenido su Licencia- debe
aprender para disfrutar del vuelo libre (que no es tan “libre”, ya
que no es para cualquiera que decida colocarse un arnés y “tirarse”,
sino que es más bien para la gente que sabe disfrutar de un deporte que
requiere más conocimiento que valor). En realidad se suele llamar
“vuelo libre” a todo lo que ande surcando los cielos sin motor.
Otros lo llaman así porque desean permanecer fuera de las
reglamentaciones, despegando y aterrizando en cualquier lado, sin
pertenecer a ninguna organización que intente mejorar cualquier cuestión
que le atañe. No podemos caer en este gran error. Además, nunca
debemos olvidar de que el vuelo libre tiene más reglas “no
escritas” que cualquier otra actividad aérea. Lleva más tiempo
aprender esto que obtener cualquier licencia. Intentaremos aquí hacerte conocer algunas. La
Performance Uno
de los problemas fundamentales con los que se encuentran los
instructores es la ANSIEDAD del novato. Esto ha llevado muchas veces a
quemar etapas. Con lo que se queman también procesos de aprendizaje,
quedando en el camino demasiados puntos sin resolver. Este camino no se
puede recorrer rápidamente como los pilotos de avión que con dinero
suficiente pueden galopar persiguiendo nuevas licencias y habilitaciones
(sentados al lado del instructor). Mucho menos de atrás para adelante.
Aquí ... estamos solos. Hay un proceso de comprensión y sedimentación
después de cada vuelo, que no se puede repetir porque cada vez es
distinto y esto es lo maravilloso. Salir a volar cuatro o cinco veces
por día en la primer etapa no nos ayuda, más bien nos adormece. Por lo
tanto es imprescindible desarrollar la PACIENCIA y volar una vela de
iniciación (digamos, las primeras cien horas de vuelo) si se desea
progresar eficientemente y con seguridad (la eficiencia es lograr el
mayor beneficio al más bajo costo, por lo tanto empezar con una vela más
avanzada en la convicción de ahorrar dinero irá en detrimento de tu
crecimiento y control). Además con una vela de principiante se pueden
hacer varias cosas mejor que con otra, por ejemplo: rendir el examen
para obtener la LICENCIA de piloto, que acredita tus conocimientos ante
cualquier autoridad; realizar un primer curso de Seguridad y Maniobras,
habiendo volado hasta el momento en condiciones suaves, absolutamente
compresibles y controlables por el piloto; en definitiva, disfrutar del
vuelo seguro. No se puede despegar en la montaña, en plena actividad
convectiva, sin tener el conocimiento necesario como para resolver las
posibles situaciones que puedan zamarrearnos. Por esto es que el curso
de Maniobras (donde producimos a drede las desconfiguraciones) es
imprescindible efectuarlo antes de comenzar a volar en condiciones
turbulentas. Recién después de esta etapa se puede comenzar a pensar
en el cambio de aeronave (habiéndole exprimido el máximo rendimiento
que pudo darnos) por otra que nos permita seguir aprendiendo. Particularidades
de la Vela Existen
velas para pilotos expertos, avanzados, intermedios y para los que recién
se inician. Además cada una de ellas, como mencioné anteriormente,
tiene un tiempo limitado para el vuelo. Este tiempo se refiere a la
cantidad de horas de vuelo y de exposición al sol, a la humedad, a los
arrastrones, enganches y arborizajes. También incide el trato que le
hemos dado en los despegues, aterrizajes, traslado y empaque. Por
supuesto que lo ideal es no mojar ni manchar la tela con aceites o
abrasivos y guardarla sin humedad. Las mismas recomendaciones se aplican
a los suspentes, previendo un mayor estiramiento si la mayoría de los
vuelos se efectúan en remolque. Es decir que si la vela está
correctamente empacada no es importante la antigüedad, sino el trato
que se le dispensó. Es probable encontrar velas antiguas bien empacadas
y tratadas con sumo cuidado que planeen más que una moderna con mejores
cifras de L/D (1) pero que reviste porosidad en su tela por haber sido
maltratada o simplemente agotada. Si bien no tendremos suficientes
elementos como para decidir solos nuestra primera adquisición, debiendo
en general confiar en la guía de nuestro instructor, podemos discernir
sobre lo que podamos averiguar de los materiales que se ofrecen en el
mercado, de las diferentes pruebas a las que fue sometida la vela, sus
reacciones (prestando especial atención a que ocupe el primer lugar en
la tabla, como vela para principiantes), las terminaciones y por último,
el precio. Muchos definen su compra por el precio; no está mal pero ...
cuánto vale nuestra vida o, sin ser fatalistas podríamos preguntarnos
cuánto vale nuestro disfrute? No nos olvidemos de que pasaremos un buen
tiempo con nuestra primer compañera y con algunas se disfruta más que
con otras (y eso es muy personal). Entonces podríamos definir las
características a tener en cuenta ante la compra de un parapente, en
este orden: 1)
Materiales: poner especial atención a las telas, en cuanto a su
tratamiento de protección contra rayos ultravioleta, su resistencia a
la porosidad y desgarros, las costuras y su terminación. En el caso de
los suspentes su inelasticidad, resistencia a la humedad y a la tracción,
cantidad de anclajes y de bandas.. Es decir su durabilidad con un trato
común pero en zonas agrestes y su conveniencia ante algunas maniobras
de pilotaje. Hay diferentes tipos de telas, diferentes tratamientos anti-desgastes
y diferentes suspentes, con y sin funda; no los enumeraremos aquí, pues
sólo se trata de definir las características a contemplar, en lo que
considero un óptimo orden prioritario. 2)
Homologación: como mencionamos, todas las fábricas someten sus
productos a pruebas de pilotaje, contratadas en organismos
especializados, reconocidos mundialmente y que otorgan certificaciones
de comportamiento de la aeronave, ante distintas desconfiguraciones en
vuelo (no confundir con “Prestaciones”). El parapente que compremos
deberá tener pintado o cosido el certificado obtenido. No pegado, pues
no debe caber dudas sobre esto. 3)
Seguridad: dependerá de la cantidad de horas de vuelo que
ostente cada uno. Por lo tanto nuestra primer vela deberá responder al
mayor margen de seguridad posible (homologación para principiante).
Este margen viene definido en el certificado que mencionamos y luego de
las primeras 100 (cien) horas estaremos más empapados de todos estos
temas, como para definir un cambio. 4)
Comodidad: Antes de adquirir una aeronave deberíamos probarla.
Saber cómo responde a los mandos, cómo nos sentimos cuando gira,
despega, etc. Esta es una apreciación muy personal y tan importante
como cuando compramos ropa. Hay que probarla. Hay que sentirla. Nos
tiene que gustar su forma de llevarnos por el aire. 5)
Prestaciones: luego
de las 200 (doscientas) horas de vuelo este ítem seguramente estará en
el primer lugar de esta clasificación. Por el momento les cuento que
cuanto mayor sean las prestaciones de planeo (L/D) y velocidad, mayor
seguridad estaremos sacrificando. Aunque en la actualidad continúa el
desarrollo, ya verán en el capítulo de Aerodinámica que si aumentamos
la velocidad nuestras reacciones deberán ser muy pero muy rápidas, por
lo tanto habrá que estar muy bien entrenado para pilotear aeronaves
veloces, dentro de ciertos márgenes de disfrute. Distinto es con el
planeo, hoy se han sobrepasado los límites de hace unos cuantos años
con excelentes niveles de seguridad. Entonces definimos al L/D como lo
único a tener en cuenta sobre las prestaciones en la primer etapa de
aprendizaje. Al margen, también podemos leer los resultados de las
pruebas que efectuaron algunos pilotos de renombre, publicadas en las
revistas especializadas, pero estos son más subjetivos (algo así como
la propaganda del jabón que dejará tu cara como la estrella que
aparece en pantalla). 6)
Servicio Post-Venta:
es importante también saber con qué clase de Garantía contamos a la
hora de elegir una u otra marca. También es imprescindible efectuar un
chequeo periódico a todo nuestro equipo y sería bueno saber si nuestro
proveedor está incluyendo este servicio, si lo brinda en forma
arancelada o simplemente habrá que recurrir a algún taller
especializado. Debemos averiguar también qué pasa en el caso de fallas
de material, costuras, corte de suspentes, porosidad prematura, etc. 7)
Color, Forma y Diseño: Deberíamos quedarnos horas admirando su forma, su color y su
diseño cuando vuela, maravillados de lo hermoso que se ve desde afuera,
armonizando la naturaleza con nuestro interior y deseos más profundos
cuando volamos. Elegir desde cada uno, dejando de lado pasiones
superficiales o pasajeras. 8)
Precio: sabemos que para muchos es el primer ítem, pero lo dejé
para el final a propósito, ya que si revisamos la lista nuevamente nos
daremos cuenta de que es irrelevante frente a lo expuesto. No quiero
decir que no es importante, sino que NO es lo primero que deberíamos
tener en cuenta a la hora de comprar, si queremos evitar sorpresas no
gratas. Nunca tan bien empleado aquí estará el dicho: lo barato sale
caro. Particularidades
de la silla Sentirse
cómodo en la silla es fundamental. La silla generalmente nos acompaña
más tiempo que la vela, precisamente porque nos sentimos cómodos en
ella. Es importante reglar y revisar las correas que están
cosidas a ella, ya que son en realidad las que nos sostienen. Es
decir que si logramos encontrar una silla que actúe como si fuera un
guante, pudiendo disfrutar sentados durante varias horas, seguramente no
la cambiaremos. Por lo tanto debemos conocer a fondo cada detalle y
cuidar que las costuras permanezcan perfectas. Así como las
protecciones dorsales y laterales, ya sean rígidas o con colchón de
espuma, de aire o de gas, deben funcionar al momento en que las
necesitemos ante un aterrizaje no deseado (crash). Si
bien viene con la vela, el sistema de acelerador forma parte de
la silla (algunas también lo traen, pues mejoran su accionar, cambiando
nuestra posición corporal). Si es que no viene con la silla, también
podemos colocar un estribo para acomodar los pies mejor y no llevar las
piernas colgando, pero generalmente se le agrega al acelerador una
segunda o tercer varilla que hace las veces de estribo, ya que la presión
que ejercen nuestras piernas relajadas, apoyadas sobre las varillas,
no influye sobre el sistema. Particularidades
del paracaídas de reserva Contar
con un paracaídas de reserva es tener una segunda oportunidad, ante un
problema grave; ya sea de desconfiguración o de colisión con otra
aeronave. Para contar con ello el sistema debe funcionar perfectamente.
El piloto debe conocer el plegado del paracaídas, su ensamble y el
empaque en la silla. Es decir que debe saber perfectamente cómo
funciona, cuándo y porqué. El despliegue del paracaídas tiene dos
etapas: una es la extracción de la silla y otra el lanzamiento (excepto
que sea balístico, en ese caso sólo hay que jalar del gatillo). Todas
las sillas poseen un compartimiento donde se coloca el paracaídas
plegado y envuelto en su P.O.D. (2); se extrae con una manija conectada
a la P.O.D. que a su vez posee un cordón que termina con un pin (una
especie de clavo sin punta, de aluminio doblado, que es el que mantiene
cerrado el compartimiento de la silla). Es decir que de la manija salen
dos conexiones: una al contenedor y otra al pin. Esta conexión al pin
mediante un cordón debe tener siempre menor recorrido que la
conexión de la manija hasta la P.O.D., pues con el tirón debemos abrir
primero el compartimiento para poder lanzar el paracaídas con la
manija. GRAFICO- Este sistema del pin (colocado y extendido) se debe
revisar antes de cada despegue, pues si no logramos abrir el
compartimiento no podremos efectuar el lanzamiento. Al igual que la
vela, es importante que no se moje ni se manche ni se rasgue. Ante un
acuatizaje o mojadura de la silla habrá que desplegarlo, secarlo,
volverlo a plegar y ensamblar. Una vez separado el paracaídas de su
contenedor, ya sea por lanzamiento, humedad o chequeo semestral,
conviene dejarlo por lo menos diez horas colgado antes de ser plegado. Particularidades
del manejo del equipo Una
de las primeras reacciones cuando nos acercamos al deporte, tanto
nuestras como la de los observadores, es lo tedioso que aparenta ser el
plegado del parapente. Luego, poco a poco y sin darnos cuenta, se torna
placentero y muchas veces una especie de rito de agradecimiento por
haber pasado momentos inolvidables. Lo
más importante del plegado es que los refuerzos del borde de ataque
queden ordenados sin quebrarse. No necesariamente debe apretujarse ni
forzar las costuras al sacar el aire. Cuando más flojo quede menos se
dañará el material. Tener especial atención a que la superficie sobre
la que se está plegando no tenga protuberancias ni tampoco que queden
ramas o piedras dentro de la vela. Si apoyamos nuestra rodilla en el
suelo y nos duele, lo mismo sucederá con la vela si le apoyamos la
rodilla al plegarla. Esto poco a poco va raspando la tela y generando
pequeños desgarros. Una
de las características del manejo del equipo en la montaña es el hecho
de no separar la vela de la silla. Es muy común ver a algunos
pilotos desmontar en cada aterrizaje y volver a montar en cada despegue
la vela a la silla. Pues esto es contraproducente e innecesario. Una vez
conectadas las bandas a la silla y al acelerador y comprobado que están
correctamente montadas es mejor no separarlas de nuevo, excepto en algún
caso extremo como arborizaje o mojadura. Muchas veces no tenemos tiempo
ni lugar adecuado para efectuar el ensamble y chequeo con tranquilidad.
Si no desmontamos el equipo todo seguirá como lo dejamos y si al
controlar de un lado encontramos algún problema, cuando lo solucionemos
sabremos que del otro lado también estará correcto. Para evacuar todo
el aire por el borde de ataque la ultima parte del plegado (enrollo
desde el borde de fuga) se efectuará tipo acordeón. No conviene
enrollar desde el borde de ataque, pues el aire residual saldrá por las
costuras y poco a poco se irán estirando. GRAFICO- Particularidades
Físicas El
hombre no está preparado físicamente para volar (en el capítulo de
Medicina Aeronáutica ampliaremos sobre el tema), por lo tanto debemos
tomar algunos recaudos. En primer lugar debemos vestirnos adecuadamente
por la sencilla razón de proteger nuestra integridad física y mental.
Los mamelucos, enteritos de ski o monos de vuelo son muy prácticos a la
hora de contrarrestar la baja temperatura que existe en el aire de
altura, a la que debemos sumar la baja de temperatura que produce el
viento relativo sobre nuestro cuerpo (la “sensación térmica”
–VER TABLA RESUMIDA). Sumando el casco, los guantes y un buen par de
botas de caña alta (zapatos de trekking o borceguíes) estaremos
completamente preparados para soportar el frío en el aire (por más que
en el despegue se registren más de 30°C –ya veremos porqué en el
capítulo de Meteorología) y los posibles golpes o raspones en caso de
tropezar en el despegue o aterrizaje (o arborizaje). Ahora cuando el frío
ya se hace presente en el despegue habrá que proveerse además de un
pasamontañas y un par de guantes finos (para colocarse debajo de los
gruesos). También hay que protegerse los ojos, tanto de las posibles
basuritas que vuelan como del sol, por lo que se hace necesario contar
con un par de lentes que eviten el traspaso de los rayos ultravioletas a
la vez que podremos observar mejor los contrastes. Depende
del tipo de vuelo que haremos nuestra preparación física deberá ser más
(o menos) exigente, pero es cierto que debemos estar preparados con un
buen entrenamiento físico para cuando decidimos despegar, más sabiendo
que la cosa se pondrá movidita ... inevitablemente. Por lo tanto es
posible volar placenteramente, eligiendo la hora y el lugar, sin mayores
exigencias físicas. No hay un límite de edad determinado para empezar
o dejar de volar, lo cierto es que nuestra carrera de despegue es
inevitable y al menos deberíamos poder subir una escalera de dos
pisos (de a dos escalones, para tener una idea de lo que estamos
hablando), cargando la mochila de casi veinte kilos. No obstante ello
nuestra preparación mental será idéntica en cada uno de
nuestros vuelos. La impenetrabilidad de factores externos que nos lleven
a apresurarnos omitiendo pasos fundamentales del chequeo pre-vuelo debe
ser de tal magnitud que nos permita aislarnos y abstraernos lo
suficiente como para lograr la más absoluta concentración en nuestro
plan de vuelo. Equipo
de Supervivencia El
tamaño de cada cosa que constituye este equipo obedecerá a las
necesidades de cada uno pero, ya sea grande o pequeño, todos deberíamos
cargar con: papel higiénico, pañuelo, bolígrafo, dinero, silbato,
encendedor, papel, linterna y/o luz química y/o destellador, navaja
multiuso con pinza, pilas-baterías, bolsa vivac, cuerda-cordín y ocho,
comida en lata, agua, brújula y botiquín (cuyo contenido mínimo sea:
máscara para RCP, guantes descartables, agua oxigenada, desinfectante,
aspirinas, gasas, algodón y cinta adhesiva hipoalergénica. De acuerdo
al grado hipocondríaco que ostente cada uno llevará más o menos
medicamentos, pero la idea es que no sea muy abultado ni pesado). Me he
ganado unas cuantas cargadas por llevar todo este equipo en mi mochila,
pero sólo les puedo asegurar que cada cosa que menciono ha sido
necesaria en algún momento. Y esto no es todo, llevo además: corta
suspente, rip stop, suspentes de varios grosores, antena de repuesto y
funda hermética para la radio, conector de batería a encendedor de
autos, lamparita para agotar baterías, aguja e hilo, monocular (10x25),
cinta aisladora, bandas elásticas, pegamento instantáneo, cartografía,
transportador geométrico y catavientos descartables. No me vendría mal
agregar un machete y un espejo para hacer señales. Sólo quería
mencionar por último que existen sistemas de búsqueda de personas que
convendría implementar. Pero aún no han tenido éxito ni en los
eventos, pienso que es por el costo y porque se requieren dos partes:
una que emite la señal (que llevaríamos nosotros) y otra que recibe,
siendo distintas entre sí. Están los que se utilizan para avalanchas
pero son de escaso alcance y hay otros que transmiten en onda corta, que
sí nos servirían y que se utilizan para búsquedas de automóviles
desde aeronaves. Por el momento las búsquedas en las competencias se
efectúan sólo con la radio, que hasta ahora ha sido eficiente pero
lamentablemente no es infalible y sé muy bien de algunos pilotos que la
han pasado realmente mal y de noche en la montaña, porque su radio no
funcionó y nadie se percató de su ausencia. Los vuelos de distancia
cada vez son más ambiciosos, producto de que el material se va
perfeccionando y al mismo tiempo la pericia de los pilotos, por lo tanto
creo que también se avanzará en el tema de localizadores. Equipo
de comunicación, instrumentos de vuelo y navegación El
elemento imprescindible con el que debemos volar es la radio. Sería el
primer ítem de la lista de supervivencia, en el caso de presentarse
problemas. Debemos estar comunicados siempre y contar con baterías
de repuesto. Luego, al momento de perfeccionar nuestra destreza
conviene volar con un altímetro-variómetro. El altímetro nos indicará
la altura, tanto desde el piso como la altitud sobre el nivel medio del
mar (3) y el variómetro nos indicará cuando subimos o bajamos en la
masa de aire, mediante sonidos y lectura. Este instrumento registra las
diferencias de presión en la masa de aire donde volamos, transformando
este dato en movimientos de altura. También se le puede conectar una
sonda de velocidad, la que nos informará sobre la velocidad
“relativa” a la que volamos, la que estamos cruzando la masa de
aire, no el terreno. Estos instrumentos llamados “vario” poseen una
amplia gama de sofisticación según el modelo y fabricante, pueden
informar sobre temperatura, hora y cronómetro, algunos también cuentan
con barógrafo, que es un registrador de vuelo y que nos indicará –ya
en tierra- las diferentes alturas del vuelo a cada momento, en un mapa
de coordenadas y otras funciones de eficientización del pilotaje que te
serán muy útiles cuando hayas logrado un alto nivel de desarrollo y
tal vez certificar algún récord. La Brújula o Compás tampoco debe
faltar, ya que además de la orientación las esféricas indican
horizontalidad. El GPS (Global Positional System) es un navegador
satelital que nos brinda una cantidad de información, también muy
importante, si el objetivo del vuelo es hacer un determinado recorrido.
Este instrumento es nuestro “cable a tierra” ya que la información
la toma de los satélites que están dando vueltas alrededor del
planeta, indicando, desde nuestra ubicación, velocidad sobre el
terreno, distancias entre distintos puntos, orientación, curso y rumbo.
También registra el vuelo y nos brinda un mapa del mismo, utilizándose
actualmente como validador de pruebas en campeonatos de parapentes y
planeadores. Si bien algunos “altivarios” miden la temperatura
conviene contar además con un termómetro húmedo para conocer el
estado del aire y un anemómetro (indicador de velocidad de viento) si
no se posee la sonda que mencionáramos y que cumple la misma función
en tierra. El
Libro de Vuelo A
cualquier ser humano le gusta observar fotografías que captaron
momentos importantes. Por otro lado todo piloto debe poder demostrar en
tierra su experiencia en el aire. No solamente los documentos y
credenciales certifican nuestras características, también el Libro de
Registro de Vuelos, llevado al día, hablará de nuestra trayectoria
como pilotos, de nuestra organización y responsabilidad. Si uno ve una
fotografía recordará la sensación de aquel momento. Con el Libro de
Vuelo pasa lo mismo. Cuando uno registra su vuelo, sea de cinco o de
doscientos minutos, se toma un instante para rememorar, obligándose a
pensar nuevamente en el despegue, aterrizaje y todas las fases del vuelo
que acabamos de experimentar. Los giros, la plegada, la nube, la ladera,
el viento, la maniobra, el compañero casual, serán inmortalizados si
los registramos. Será muy fácil y muy grato, les puedo asegurar,
recordar los vuelos leyendo el libro. Como
si esto fuera poco el libro también nos sirve para demostrar qué hemos
hecho hasta el presente, dónde, cómo, cuándo, cuánto y con qué. Así,
cuando se nos requiera esta información para, por ejemplo, permitirnos
despegar en cierto lugar donde seamos desconocidos y se necesite cierta
experiencia, pues ahí estará todo registrado, avalando nuestras
credenciales y nuestras palabras. Además de nuestras experiencias en el
aire, el Libro de Vuelo contiene mucha información útil, como por
ejemplo cuántas horas de vuelo tienen nuestras aeronaves, cuándo se
replegó por última vez nuestro paracaídas de emergencia, cursos,
competencias y encuentros a los que hemos asistido, instituciones de las
que somos miembros, direcciones de pilotos, teléfonos, frecuencias de
radio de las zonas que hemos frecuentado y datos personales sobre grupo
sanguíneo, seguros y familiares a quien recurrir en caso de problemas. El
Lugar de Vuelo El
parapente es un deporte creado y desarrollado para ser practicado en
desnivel. La tecnología moderna nos permite volar en el llano, prácticamente
en cualquier lado, ya sea con un motor o con un torno, pero a mi modo de
ver sólo son algo así como vuelos “robados” o “trampitas” que
aprovechamos para sacarle un poco el polvo a la vela, probar algún
elemento que requiera estar lejos del piso y porque no también para
“acercarnos” al deporte, si vivimos en un lugar privado de montañas.
Entonces, cuando hablo del lugar de vuelo, me refiero al “lugar de
vuelo en la montaña”. Todo
vuelo en desnivel requiere de un terreno de despegue y otro de
aterrizaje: el despegue debería contar mínimamente con un camino de
acceso, brisa orientada y ordenada en ascenso, terreno liso y limpio de
piedras, raíces, árboles, cables y construcciones, en un radio
suficiente como para no generar turbulencias, tropiezos o enganches, que
permita además efectuar un buen chequeo pre-vuelo del equipo y un
adecuado carreteo de despegue con puntos de “abortaje y no retorno”
individualizados; el aterrizaje lo mismo: camino de acceso, brisa
ordenada, terreno liso, ausencia de cables, árboles, construcciones y
debería estar a una distancia y altura tal que le permita tomar tierra
fácilmente a cualquier piloto, aún con parapentes con escaso L/D, es
decir que no requiera de ascendentes de masas de aire para llegar,
incluso se debería poder tomar tierra en el terreno designado teniendo
en cuenta el hecho de haber encontrado descendentes que penalicen la
tasa de L/D. Además de
todo esto la zona, pública o privada, no debería entorpecer el tránsito
aéreo convencional –aviones, planeadores, etc- tampoco deberíamos
molestar a los vecinos y siempre necesitaremos “permisos” que
otorgarán las autoridades del lugar (Fuerza Aérea, Municipalidades,
Propietarios o Clubes). Como
se imaginarán a esta altura, no es tan fácil encontrar una zona de
vuelo que cumpla con todos estos requisitos (mínimos como para
considerarla segura). Por lo tanto siempre habrá algún aspecto que
adecuar para que podamos disfrutar del vuelo seguro. Es así como la
mano del hombre puede transformar algunos accidentes geográficos
naturales en verdaderos “centros de vuelo libre”. Para ello se
requiere de tiempo, voluntad y siempre de dinero. Generalmente son los
pilotos que viven cerca de estos lugares los que se ocupan de preparar
el terreno, de mantenerlo y de conseguir las autorizaciones, lo que no
implica que se pueda dar una mano, ayudando física y materialmente, ya
sea con una pala, con tiempo o con dinero. Si nosotros somos forasteros
deberemos tener siempre presente al llegar a un centro de vuelo que no
surgió de la nada y que seguramente mucho trabajo ya se llevó a cabo
–aunque no se vea- como para que podamos disfrutarlo. Por esto es que
viviendo cerca o lejos del centro de vuelo, nuestra colaboración
siempre será necesaria y bienvenida. El
Espacio Aéreo Así
como la tierra está dividida en Propiedades Privadas, Públicas, Calles
y Autopistas, el Espacio Aéreo está ordenado de acuerdo a un régimen
de alturas, áreas, coordenadas y radiales, definidos con precisión y
publicados en todo el mundo bajo normas homologadas por la Organización
de Aviación Civil Internacional (OACI). Existen Cartas Aeronáuticas de
Vuelo Visual (VFR)(4), de Rutas Aéreas (AWY), de Espacios Aéreos
Controlados (TMA-CTR) y de Aproximación a Aeropuertos (ATZ). Esto es
tan imprescindible aprenderlo como cuando salimos con nuestro automóvil
y definimos el camino a recorrer (a nadie se le ocurriría poner en
peligro su propia vida o la de los demás, cruzando zonas restringidas
con riesgo de colisión). Cada aeródromo tiene sus particularidades, en
cuanto a infraestructura y funcionamiento (que también están
publicados) y debido al desarrollo que ha tenido nuestro deporte en los
últimos tiempos, comenzamos a formar parte de las publicaciones,
integrando las cartas aeronáuticas de vuelo visual y compartiendo el
espacio aéreo. Esta convivencia deberá ser respetada al máximo, sobre
todo por cuestiones de seguridad. Ampliaremos en el capítulo de Normas
de Tránsito Aéreo. El
Club o Grupo de Pertenencia Si
bien en el aire estaremos volando solos, las experiencias toman un gusto
muy especial cuando las podemos compartir. Es la pasión que sentimos la
que nos convoca y nos integra. Al momento de percibir esto se establece
un profundo compromiso para con nosotros, para con nuestra familia y
para con nuestro nuevo grupo, que nos brota. Tanto es así que no
podemos ocultarlo (ver ANEXO 9). Entonces comenzamos a exteriorizarlo y
llega el momento de la materialización. Cambiando de hábitos, de
afectos, de prioridades y valores. Nos damos cuenta de que
“naturalmente” ya pertenecemos. Pero nos queda comprender aún que
para que el grupo pueda desarrollarse y crecer por todos los confines
del globo deberíamos organizarnos. Es decir, pertenecer
“materialmente” a algún grupo organizado como Institución
Deportiva, sin fines de lucro. Participar en Encuentros y Competencias
con el objetivo de aprender e intercambiar opiniones, vivencias y
formas, observar a aquellos que lo hacen mejor o distinto que nosotros
nos nutre y nos alienta,
a la vez que contamos con una infraestructura de apoyo en cuanto a
seguridad y rescates que no tenemos todos los días, incluso, decidiendo
por esta razón efectuar “ese” plan de vuelo tan soñado, pero
postergado por falta de recursos.
Cuanto mayor y más unido sea el grupo mayores beneficios podrán
obtenerse en conjunto y para toda la comunidad. Pensando en una generación
de pilotos divertidos pero responsables, se hace imprescindible entonces
obtener una Licencia que nos habilite para volar del nido, sabiendo que
hemos cumplido una etapa y que logramos independencia, luego de nuestro
curso de Iniciación, deslindando responsabilidades con nuestro primer
Instructor y volando hacia otros horizontes más lejanos. Poseer
Licencia y pertenecer a un Club de Vuelo Libre hablará distinto de
nosotros,
de nuestro compromiso, a la vez que estaremos en condiciones de exigir
que se cumplan todos los objetivos que perseguimos.
Todos necesitamos de todos, contagiarnos de creatividad, de seguridad,
obtener mejores condiciones para nosotros mismos y para los que vendrán,
compartir una cena, una copa o una charla de igual a igual, luego de un
día de vuelo es uno de los placeres más grandes que tiene este
deporte. Poco a poco vamos cosechando afectos y de pronto somos una
familia, desperdigada por todo el planeta. Entonces comprendemos que el
mundo es nuestro y que todo rincón está allí para ser volado. Y les
puedo asegurar que en cada rincón hay un parapentista ávido de conocer
a otro parapentista para salir a volar juntos, comer o charlar, nada más
que por “pertenecer” al mismo grupo y compartir la misma pasión, el
mismo sueño, con sabiduría pero con humildad, con energía pero con
frialdad y pies de plomo, con amor a la vida y al juego pero con
responsabilidad. NOTAS: (1)
El L/D –del inglés lift/dragh- es lo que comúnmente conocemos como
“relación de planeo”, es decir que la aeronave recorre una cantidad
de metros “x” perdiendo sólo un metro de altura, (9-a-1, 12-a-1,
etc. ampliaremos en el capítulo de aerodinámica). (2)
la P.O.D. (también conocida como “contenedor”) es la bolsa que
contiene al paracaídas una vez que está plegado. Se desprende por
diferencias de presiones, ante un lanzamiento. Tiene una manija (que es
de donde tiramos) para dirigir mejor el lanzamiento, ya que hay que
lanzarla donde precisamente no está ni lo alcanzará nuestro parapente;
en el caso de los paracaidistas de salto está amarrada a un pilotín
que se extrae por cuerda, liberando un resorte o bien se lanza
manualmente como si fuera un pequeño paracaídas que al sustentar
estira las cuerdas y libera la P.O.D. Les paso un secretito: sería
conveniente adosar a la manija del paracaídas un material flotante
(llavero náutico o espuma poliuretánica) suficiente para soportar el
peso de la P.O.D. impidiendo su hundimiento para el caso en que caiga
sobre el agua, ya que se desprende de todo el conjunto, cayendo a la
misma tasa de caída que nosotros. (3)
Abreviaturas del Nivel Medio del Mar: “SNMM” sobre el nivel medio
del mar; y “MSL” medium
sea level. Como sabemos las mareas suben y bajan y difieren en distintas
latitudes, por lo tanto este nivel es más bien convencional, pudiendo
variar pocos metros. Por ello, los controladores aéreos de las torres
de los aeropuertos, brindan información de altura basada sobre la presión
atmosférica (altitud ó nivel de vuelo) para unificar criterios y
ordenar el tránsito. Es decir que se indica la altitud para un
determinado nivel de presión que deberá ajustar el piloto manualmente,
ya que pudo haber despegado con cierta presión y aterrizar con otra en
otro lugar. Ya profundizaremos en el capítulo de Meteorología, donde
diferenciaremos las siglas QNH (Altitud: valores respecto del MSL), QFE
(Altura: distancia entre el parapente y la superficie terrestre) y QNE
ó FL (nivel de vuelo a presión constante: 1013,25 hp). (4)
VFR: Reglas de Vuelo Visual; AWY: Aerovías de Navegación Controlada;
TMA: Area de Control Terminal; CTR: Zona de Control; ATZ: Zona de Tránsito
de Aeródromo.
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